Amparo Puig, la última panadera de Senija
La panadería de Senija ha cerrado sus puertas. La jubilación de Amparo Puig Alos, ha puesto fin a una historia de 80 años de una labor artesanal en un negocio que daba vida al pueblo.
Generaciones de vecinos de Senija y la comarca han acreditado, el sabor del pan, de las cocas de tomate y de anchoa, de las deliciosas empanadillas, de los ‘pastissets’ y ‘caspellets’, de las monas de Pascua, así como de otros muchos productos artesanales, que la panadería San Antonio, ubicada en una de las hermosas callejuelas de esta localdiad en la Marina Alta, elaboraba de forma artesanal en “un horno de toda la vida”, como bien reza el dicho popular.
La última panadera al frente de este negocio tradicional, Amparo Puig Alós, se jubila y tras ella deja una gran historia que bien merece la pena ser recordada. Su hijo Juan Miguel Martí Puig, es quien relata los detalles: “El horno San Antonio abrió sus puertas cuando mis abuelos regresaron de Francia sobre los años 40. En aquel entonces, su nombre era Horno San Jaime y su localización era distinta, pero en el pueblo de Senija”
Con la emoción embargada, Juan Miguel narra la historia que a la postre, es también la suya: “Después de años, mis tíos tomaron el mando y luego mis padres, sobre el año 88, ya con el nombre de Horno San Antonio. El año 2003 fue un año duro, ya que mi padre Juanito (Juan Martí García) cayó enfermo y mi madre Amparo, se quedó al cuidado de todo y volvió a abrir sus puertas 8 meses después .Hasta día de hoy ha sido ella, la que ha llevado las riendas del negocio y con su gran esfuerzo y la alegría que la caracteriza, consiguió que el horno no se cerrara, aún en tiempos de crisis y además que fuera conocido por toda la comarca por su tradición y su elaboración artesana”
“Sus productos más conocidos son: las cocas, los ‘pastissets de boniato y sus inigualables caspellets y empanadillas, a las que muchos echarán de menos, así como las monas y el tradicional “pa benet” obsequio del horno a las fiestas de la Mare de Déu dels Desamparats. Sólo nos queda agradecer a todo el pueblo y vecinos, vuestra compañía y fidelidad. Hasta siempre” resumía de este modo la historia de la panadería el hijo de Amparo.
![[Img #25884]](http://benissadigital.es/upload/images/01_2019/5063_despedida-de-la-familia-marti-puig.jpg?18)
Gracias por formar parte de nuestra vida
Una última foto, la de Amparo, Juanito y sus hijos, ponen de manifiesto en las puertas del negocio el sentimiento que durante décadas han mantenido con sus vecinos, con sus clientes, con sus amigos: “Gracias por formar parte de nuestras vidas. Os deseamos un 2019 lleno de magia y de felicidad”, reza la leyenda bajo la imagen en la que en grandes letras también se puede leer: “Cerrado por jubilación”.
![[Img #25885]](http://benissadigital.es/upload/images/01_2019/7070_page.jpg?16)
Generaciones de vecinos de Senija y la comarca han acreditado, el sabor del pan, de las cocas de tomate y de anchoa, de las deliciosas empanadillas, de los ‘pastissets’ y ‘caspellets’, de las monas de Pascua, así como de otros muchos productos artesanales, que la panadería San Antonio, ubicada en una de las hermosas callejuelas de esta localdiad en la Marina Alta, elaboraba de forma artesanal en “un horno de toda la vida”, como bien reza el dicho popular.
La última panadera al frente de este negocio tradicional, Amparo Puig Alós, se jubila y tras ella deja una gran historia que bien merece la pena ser recordada. Su hijo Juan Miguel Martí Puig, es quien relata los detalles: “El horno San Antonio abrió sus puertas cuando mis abuelos regresaron de Francia sobre los años 40. En aquel entonces, su nombre era Horno San Jaime y su localización era distinta, pero en el pueblo de Senija”
Con la emoción embargada, Juan Miguel narra la historia que a la postre, es también la suya: “Después de años, mis tíos tomaron el mando y luego mis padres, sobre el año 88, ya con el nombre de Horno San Antonio. El año 2003 fue un año duro, ya que mi padre Juanito (Juan Martí García) cayó enfermo y mi madre Amparo, se quedó al cuidado de todo y volvió a abrir sus puertas 8 meses después .Hasta día de hoy ha sido ella, la que ha llevado las riendas del negocio y con su gran esfuerzo y la alegría que la caracteriza, consiguió que el horno no se cerrara, aún en tiempos de crisis y además que fuera conocido por toda la comarca por su tradición y su elaboración artesana”
“Sus productos más conocidos son: las cocas, los ‘pastissets de boniato y sus inigualables caspellets y empanadillas, a las que muchos echarán de menos, así como las monas y el tradicional “pa benet” obsequio del horno a las fiestas de la Mare de Déu dels Desamparats. Sólo nos queda agradecer a todo el pueblo y vecinos, vuestra compañía y fidelidad. Hasta siempre” resumía de este modo la historia de la panadería el hijo de Amparo.
![[Img #25884]](http://benissadigital.es/upload/images/01_2019/5063_despedida-de-la-familia-marti-puig.jpg?18)
Gracias por formar parte de nuestra vida
Una última foto, la de Amparo, Juanito y sus hijos, ponen de manifiesto en las puertas del negocio el sentimiento que durante décadas han mantenido con sus vecinos, con sus clientes, con sus amigos: “Gracias por formar parte de nuestras vidas. Os deseamos un 2019 lleno de magia y de felicidad”, reza la leyenda bajo la imagen en la que en grandes letras también se puede leer: “Cerrado por jubilación”.
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