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Lunes, 30 de Octubre de 2017 Tiempo de lectura:

“Nadie nos puede dar lecciones”

Una vez más, he escuchado de boca de nuestros políticos una expresión que me llama mucho la atención: “Nadie nos puede dar lecciones”

Recientemente releí la fábula de Oliver Clerc, que bajo el título de: “La rana que no sabía que estaba hervida”, nos adentra en una de esas extrañas paradojas que se suceden en la vida cotidiana.

 

“Imaginen una cazuela llena de agua, en cuyo interior nada tranquilamente una rana. Se está calentando la cazuela a fuego lento. Al cabo de un rato el agua está tibia. A la rana esto le parece agradable, y sigue nadando. La temperatura empieza a subir. Ahora el agua está caliente. Un poco más de lo que suele gustarle a la rana. Pero ella no se inquieta y además el calor siempre le produce algo de fatiga y somnolencia.

 

Ahora el agua está caliente de verdad. A la rana empieza a parecerle desagradable. Lo malo es que se encuentra sin fuerzas, así que se limita a aguantar y no hace nada más. Así, la temperatura del agua sigue subiendo poco a poco, nunca de una manera acelerada, hasta el momento en que la rana acaba hervida y muere sin haber realizado el menor esfuerzo para salir de la cazuela.

 

Si la hubiéramos sumergido de golpe en un recipiente con el agua a cincuenta grados, ella se habría puesto a salvo de un enérgico salto”.

 

El autor señala que el relato, “es un experimento rico en enseñanza. Nos demuestra que un deterioro si es muy lento, pasa inadvertido y la mayoría de veces no suscita reacción, ni oposición, ni rebeldía por nuestra parte”.

 

“Nadie nos puede dar lecciones”

 

Pues bien. He empezado recordando una reciente expresión de boca de un político durante la celebración de un pleno en Benissa. Su mensaje en voz alta a los concejales frente a él: “Nadie nos puede dar lecciones”, estaba cargado, si me permiten esta apreciación, de soberbia, superioridad, altanería y me atrevería a decir que de desprecio a sus iguales.

 

Y es que últimamente, la prepotencia que se respira en los plenos municipales no ha pasado desapercibida a muchos ciudadanos de Benissa. Es un secreto a voces que algunos políticos se creen dueños de la verdad.

 

Si bien, no es menos cierto, que este tipo de expresiones y o comportamientos, aunque puedan parecer poco adecuados en el contexto y espacio en el que se plantean, tienen toda la legitimidad en base a un derecho fundamental consagrado en el artículo 20 de nuestra Constitución Española. Faltaría más.

 

Pero tanto se introducido en las instituciones este tipo de lenguaje, esta clara falta de respeto hacia los demás, que da la sensación de que algunos políticos están metidos en un recipiente de agua hirviendo. Y todos conocemos el final de esta historia si no se le pone remedio.

 

La solución existe. Ahora falta por ver quién, cómo y cuándo, pondrá fin a esta inacción política para frenar de forma sensata y firme las continuas faltas de respeto hacia quienes representan a un amplio espectro de la sociedad local benissera. Tiempo al tiempo.

 

Vicente Bolufer

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