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Viernes, 16 de Abril de 2010 Tiempo de lectura:

Pere Bigot De Berdica a Navayork

Mi recuerdo personal de Pere Bigot se circunscribe a mi niñez, cuando entonces acudíamos los domingos a misa, recuerdos por otra parte que me llevan a la época en la que muchos benisseros fuimos alguna vez monaguillos de nuestra iglesia.

 Por otro lado, esos años, también fueron los  últimos años de vida de nuestro singular e ilustre personaje.

 Antes de entrar a misa y después de esta, nos reuníamos en los bancos de la fuente, para junto a Pere Bigot, acompañarle en sus alegres e  improvisadas actuaciones de  música, que hacía sin duda reunir a toda la chiquillería  los domingos mañaneros.

 A unos les daba un tambor, a otros unas castañuelas, o platillos de percusión. Creo que había tantas cosas, que acompañaba a su carro de bebé, reconvertido ahora en espontáneo portador de artilugios musicales, que a buen seguro me dejaré alguno.

Todos juntos tocábamos algo parecido a una música improvisada, pues el único que sabía hacer sonar su instrumento, sin duda era Pere Bigot, que junto a su acordeón hacía de esos domingos el momento más entrañable y esperado por nosotros.

 También recuerdo el quiosco, donde acto seguido comprábamos toda clase de chuches que con 5 ó 10 pesetas, te hartabas de ellas.

 Y allí en ese quiosco, recuerdo de mi niñez, descubrí un día un libro, con su portada color naranja, junto a la fotografía de Pere Bigot  y su titulo: De Berdica a Nueva York

 En aquel instante y tal vez por mi juventud, no le preste más atención que la curiosidad de un niño descubriendo algo novedoso, pero hoy, muchos años después, ha llegado a mi mano una fantástica edición de 2008, que Ediciones del Bullent, ha rescatado para satisfacción del que suscribe:

 De Berdica a Nava York, escrito por Bernat Capó es un libro que los benisseros debiéramos de guardar en un rincón de nuestras bibliotecas, como fiel reflejo de la historia de un benissero, que entre otras cosas, nos ha dejado a todos un recuerdo para toda la vida.

 Su casa en Benissa, es ahora la nues

tra, y su calle, su pequeña calle  rotulada con su nombre, es el homenaje más grande que un benissero pueda tener.

Enlace a Edicions del Bullent

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