Reflexión sobre la Administración Pública actual
Por German_Benissa: Opinar de la Administración desde una perspectiva no conocedora en profundidad de Derecho Administrativo es cuanto menos complicado y sobre todo delicado, aunque por contra tiene el valor de ver la impresión exterior (y objetiva) que genera en el "ciudadano medio", sin peligro de caer en subjetividades propias de un conocedor de los entresijos de la materia.
Ya sea en los medios de comunicación o en otros ámbitos al pronunciar la palabra "Administración", refiriéndose al ente que forma parte del poder ejecutivo, es prácticamente irremediable que venga a nuestra mente la imagen de una serie de entes altamente burocratizados, rígidos y jerarquizados, una organización que difícilmente tenga un funcionamiento ágil; una cantidad excesiva de funcionarios encargados de engrasar un gigantesco engranaje que parece (al menos desde fuera) bastante oxidado.
En los servicios prestacionales al ciudadano abundan las quejas sobre la carencia de un funcionamiento rápido y efectivo, y no es culpar por culpar, pero aquí es donde muchos liberales "neocons" entran a defender que los entes públicos prestacionales no son efectivos, ni sobretodo: rentables (esta última cuestión es en la que fundamentalmente basan sus argumentos).
Bajo mi punto de vista y al contrario de lo que opina dicho sector, con los servicios al ciudadano sería erróneo buscar la rentabilidad como objetivo máximo, ya que iría en contra de los propios intereses sociales qué defiende la administración.
Más allá de esto, es evidente que las empresas privadas en general tienen un mejor funcionamiento y coordinación que los entes públicos, debido básicamente a que se rigen por las leyes del mercado, y su ferocidad.
Pero lejos de defender la sustitución de lo público por lo privado, opino que la administración pública debería "imitar" más a las empresas privados, en pro de la competitividad de los empleados públicos, para lo cual sería imprescindible modificar los estatutos del empleado público, tal vez modificar la inamovilidad de la función pública, como también sería positivo fomentar un sistema retributivo que variase según el rendimiento ofrecido.
Un ejemplo clarificador, y que habla mucho del estado actual de las administraciones públicas, (ya sea estatal, autonómica provincial o municipal).
El triste hecho de que al joven estudiante medio, le preguntáramos que le gustaría ser en un
futuro, una gran cantidad de los mismos afirmaría sin lugar a dudas querer ser "funcionario"; y que no sorprenda, esta es la imagen del funcionariado español: trabajo de bajo esfuerzo, relativamente buen suelto, y trabajo "para siempre".
Y que a nadie le quepa ninguna duda que las exigencias al empleado público han de ser superiores si cabe al del empleado privado, debido a que los primeros están desarrollando sus funciones con el dinero de todos.
Por German_Benissa: Opinar de la Administración desde una perspectiva no conocedora en profundidad de Derecho Administrativo es cuanto menos complicado y sobre todo delicado, aunque por contra tiene el valor de ver la impresión exterior (y objetiva) que genera en el "ciudadano medio", sin peligro de caer en subjetividades propias de un conocedor de los entresijos de la materia.
Ya sea en los medios de comunicación o en otros ámbitos al pronunciar la palabra "Administración", refiriéndose al ente que forma parte del poder ejecutivo, es prácticamente irremediable que venga a nuestra mente la imagen de una serie de entes altamente burocratizados, rígidos y jerarquizados, una organización que difícilmente tenga un funcionamiento ágil; una cantidad excesiva de funcionarios encargados de engrasar un gigantesco engranaje que parece (al menos desde fuera) bastante oxidado.
En los servicios prestacionales al ciudadano abundan las quejas sobre la carencia de un funcionamiento rápido y efectivo, y no es culpar por culpar, pero aquí es donde muchos liberales "neocons" entran a defender que los entes públicos prestacionales no son efectivos, ni sobretodo: rentables (esta última cuestión es en la que fundamentalmente basan sus argumentos).
Bajo mi punto de vista y al contrario de lo que opina dicho sector, con los servicios al ciudadano sería erróneo buscar la rentabilidad como objetivo máximo, ya que iría en contra de los propios intereses sociales qué defiende la administración.
Más allá de esto, es evidente que las empresas privadas en general tienen un mejor funcionamiento y coordinación que los entes públicos, debido básicamente a que se rigen por las leyes del mercado, y su ferocidad.
Pero lejos de defender la sustitución de lo público por lo privado, opino que la administración pública debería "imitar" más a las empresas privados, en pro de la competitividad de los empleados públicos, para lo cual sería imprescindible modificar los estatutos del empleado público, tal vez modificar la inamovilidad de la función pública, como también sería positivo fomentar un sistema retributivo que variase según el rendimiento ofrecido.
Un ejemplo clarificador, y que habla mucho del estado actual de las administraciones públicas, (ya sea estatal, autonómica provincial o municipal).
El triste hecho de que al joven estudiante medio, le preguntáramos que le gustaría ser en un
futuro, una gran cantidad de los mismos afirmaría sin lugar a dudas querer ser "funcionario"; y que no sorprenda, esta es la imagen del funcionariado español: trabajo de bajo esfuerzo, relativamente buen suelto, y trabajo "para siempre".
Y que a nadie le quepa ninguna duda que las exigencias al empleado público han de ser superiores si cabe al del empleado privado, debido a que los primeros están desarrollando sus funciones con el dinero de todos.





















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