Benissa reúne 4.537 piscinas y el mapa muestra una clara frontera entre el interior y la costa
Las instalaciones ocupan unas 16,4 hectáreas y se concentran en las urbanizaciones de Benissa Costa, mientras pierden presencia en el amplio territorio rural
Benissa cambia de color a medida que se acerca al mar. En el interior, la huella de las piscinas aparece dispersa entre partidas rurales y pequeños núcleos residenciales. En la franja costera, en cambio, miles de puntos azules se agrupan hasta formar una mancha perfectamente reconocible. La cartografía oficial identifica 4.537 piscinas en el término municipal.
La cifra puede parecer inferior a la de otros municipios próximos, pero debe ponerse en relación con la extensión de Benissa: casi 70 kilómetros cuadrados, uno de los términos más amplios de este análisis. La densidad resultante es de aproximadamente 65 piscinas por kilómetro cuadrado, equivalente a una por cada 1,54 hectáreas.
La distribución es mucho más reveladora que la media. Buena parte de las instalaciones se concentra en Benissa Costa, desde La Fustera y Els Pinets hasta Montemar, Buenavista, Baladrar, Fanadix y las numerosas urbanizaciones situadas entre la costa y la carretera. Al avanzar hacia el núcleo urbano y las partidas del interior, el azul se hace más discontinuo.
La superficie total de los recintos cartografiados ronda los 163.936 metros cuadrados, es decir, unas 16,4 hectáreas. La piscina media ocupa en torno a 36 metros cuadrados, aunque el inventario reúne instalaciones privadas, comunitarias y de tamaños muy diversos.
El mapa resume en una sola imagen la doble identidad territorial de Benissa. Por un lado, un extenso paisaje de bancales, sierras y caminos rurales; por otro, una costa residencial en la que la piscina se convirtió durante décadas en un elemento habitual de las viviendas turísticas y unifamiliares.
Esa concentración tiene implicaciones urbanas y ambientales, pero la cifra no permite calcular por sí sola el consumo de agua. Dos piscinas con la misma superficie pueden tener profundidades, usos y sistemas de mantenimiento diferentes. Tampoco el mapa informa de cuáles permanecen vacías, cubiertas o fuera de servicio.
Los datos proceden de la base CV05 del Institut Cartogràfic Valencià, cartografía oficial a escala 1:5.000 elaborada a partir de vuelos de distintos años entre 2005 y 2022 y sometida a actualización anual. En consecuencia, 4.537 es el número de elementos clasificados como piscina en la capa analizada, no un censo de licencias ni una comprobación de su estado actual.

Benissa cambia de color a medida que se acerca al mar. En el interior, la huella de las piscinas aparece dispersa entre partidas rurales y pequeños núcleos residenciales. En la franja costera, en cambio, miles de puntos azules se agrupan hasta formar una mancha perfectamente reconocible. La cartografía oficial identifica 4.537 piscinas en el término municipal.
La cifra puede parecer inferior a la de otros municipios próximos, pero debe ponerse en relación con la extensión de Benissa: casi 70 kilómetros cuadrados, uno de los términos más amplios de este análisis. La densidad resultante es de aproximadamente 65 piscinas por kilómetro cuadrado, equivalente a una por cada 1,54 hectáreas.
La distribución es mucho más reveladora que la media. Buena parte de las instalaciones se concentra en Benissa Costa, desde La Fustera y Els Pinets hasta Montemar, Buenavista, Baladrar, Fanadix y las numerosas urbanizaciones situadas entre la costa y la carretera. Al avanzar hacia el núcleo urbano y las partidas del interior, el azul se hace más discontinuo.
La superficie total de los recintos cartografiados ronda los 163.936 metros cuadrados, es decir, unas 16,4 hectáreas. La piscina media ocupa en torno a 36 metros cuadrados, aunque el inventario reúne instalaciones privadas, comunitarias y de tamaños muy diversos.
El mapa resume en una sola imagen la doble identidad territorial de Benissa. Por un lado, un extenso paisaje de bancales, sierras y caminos rurales; por otro, una costa residencial en la que la piscina se convirtió durante décadas en un elemento habitual de las viviendas turísticas y unifamiliares.
Esa concentración tiene implicaciones urbanas y ambientales, pero la cifra no permite calcular por sí sola el consumo de agua. Dos piscinas con la misma superficie pueden tener profundidades, usos y sistemas de mantenimiento diferentes. Tampoco el mapa informa de cuáles permanecen vacías, cubiertas o fuera de servicio.
Los datos proceden de la base CV05 del Institut Cartogràfic Valencià, cartografía oficial a escala 1:5.000 elaborada a partir de vuelos de distintos años entre 2005 y 2022 y sometida a actualización anual. En consecuencia, 4.537 es el número de elementos clasificados como piscina en la capa analizada, no un censo de licencias ni una comprobación de su estado actual.





















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