La masificación de las calas de Benissa. Un modelo insostenible
Artículo de opinión política por Abel Cardona Castell, concejal de Reiniciem en el Ayuntamiento de Benissa
![[Img #27295]](http://benissadigital.es/upload/images/07_2020/9527_calas-benissa.jpg)
Parece un recuerdo lejano bajar en pleno verano a la Llobella o Punta Estrella y apenas encontrarte por allí con alguna persona más, generalmente del pueblo. Ver como la cala Pinets era visitada por poco más que por las personas que estaban al camping Fanàdix, o que l’Advocat y el Baladrar eran pequeñas playas tranquilas y con un nivel de explotación sostenible. Incluso la playa de La Fustera, a pesar de ser la más urbana de todas y la única en contar con servicios, se podía considerar un espacio muy plácido. Efectivamente, parece un recuerdo remoto, pero la realidad es que en solo unos pocos años hemos pasado de tener una zona litoral con una moderada afluencia de gente a sufrir una masificación que no aporta prácticamente nada positivo para los intereses generales de nuestro pueblo.
El tema da para un debate muy interesante. Cómo todo, habrá quién pensará que es positivo que tantísima gente visite el litoral durante los meses de verano, que esto, quizás, suponga un incentivo para la economía local o que permite conocer nuestro pueblo. Hay quién encuentra que la tipología de las personas usuarias que masifican estos espacios supone un gasto para las arcas municipales, dado que no consumen ni pernoctan en el pueblo. Evidentemente toda opinión es respetable, y sobre todo es importante que esté muy fundamentada mediante datos objetivos.
Benissa invierte anualmente una cantidad de recursos económicos, humanos y materiales muy importante para el mantenimiento, promoción y seguridad de nuestras playas que, además, se ve muy incrementada con los efectos de los cada vez más frecuentes temporales, efectos imparables del cambio climático. Por poner solo unos ejemplos, los servicios de limpieza, acondicionamiento y mantenimiento suponen un coste anual de unos 150.000 €, reforzar la seguridad durante los meses de verano tiene un coste de 30.000 €, 43.600 € es el precio del servicio de socorrismo y 10.800 € el del balizamiento de la zona de baño. En cuanto a la promoción turística, el departamento cuenta con una partida económica de 20.000 €, de los cuales gran parte se destinan a promocionar el litoral benissero. Todo ello supone una cantidad de dinero importante para una economía municipal que no pasa precisamente por su mejor momento.
En mi opinión, este debería ser el punto de partida de ese debate. Cuál es el retorno que recibe Benissa al esfuerzo por el mantenimiento de su litoral? Es acertada la estrategia de promoción turística del municipio? Es este un modelo sostenible? Tenemos claro que en los espacios públicos cualquier persona puede circular de forma libre, en paz y armonía, eso sí, somos conscientes también de las singularidades de nuestra costa, del uso que se le realiza y que la inmensa mayoría de servicios se concentran al casco urbano de Benissa.
Esta problemática no es nueva y en otros muchos territorios, desde hace tiempo, han buscado soluciones para convertir en sostenible un problema de masificaciones durante un periodo concreto del año. Es el caso de la región de las Cinque Terre formada por cinco pueblos del litoral italiano de Liguria. La llegada cada vez más frecuente de visitantes ocasionó que las autoridades locales de cada uno de los municipios pusieron en marcha un proyecto en común fundamentado en un turismo sostenible y limitado que ha resultado ser todo un éxito.
También encontramos ejemplos aquí en la terreta. En Montanejos, en el Alt Millars, el pleno municipal ha decidido que este año se pagará una entrada de 3 euros (5 en temporada alta) para acceder al paraje natural de la Fuente de los Baños. La medida se contempla como una tasa ecológica que permita controlar el aforo, regule el mantenimiento para que su uso sea más sostenible y fomente la corresponsabilidad entre las personas que visitan el lugar. Además, el vecindario y las personas que pernoctan en alguno de los hoteles o casas rurales del pueblo o quienes realizan compras en el comercio local, pueden acceder gratuitamente.
Existen casos de trabajo en común en el ámbito comarcal como es el caso del Matarranya, comarca aragonesa con multitud de playas fluviales que cuentan con control de acceso y estacionamiento limitado previo pago. En el ámbito autonómico, Baleares y Cataluña, los principales destinos turísticos del estado, tienen implementada la ecotasa desde 2016 y 2012 respectivamente, una medida clave para aliviar los costes en materia de seguridad, limpieza y residuos que implica el turismo.
Nuestro territorio lleva muchos años expuesto al impacto que supone el turismo. Excesiva dependencia de la actividad turística, inflación, especulación y presión urbanística, precariedad laboral, desculturalització del territorio o la degradación del entorno natural más sensible son algunos de los factores negativos que supone la actividad turística y a los que ahora tenemos que sumar también la masificación en los espacios naturales más valiosos y vulnerables de la costa.
En el caso particular de Benissa, parece que se ha descuidado el concepto “turismo de calidad” que nos caracterizaba y que enfocaba la promoción de nuestro pueblo en el aspecto cultural y de servicios del casco urbano y se ha apostado por una promoción del término municipal equivalente a un territorio natural sin limitaciones. Ni siquiera la pandemia causada por la COVID-19 ha hecho reconsiderar la estrategia. El ayuntamiento continúa haciendo promoción de nuestras calas, a menudo con costosas campañas en medios privados, mientras que paralelamente se ve obligado a cerrarlas por superarse el aforo máximo permitido como hemos visto sin ir más lejos este pasado fin de semana.
Pero el problema no se concentra solo en nuestras calas y playas. La situación de los últimos años en la zona litoral también tiene un reflejo en la sierra de Bèrnia, otro valiosísimo baluarte natural altamente masificado durante la mayor parte del año. Con esta situación se hace imprescindible reconsiderar el modelo económico actual y explorar alternativas fundamentadas en la sostenibilidad. Nuestro entorno natural más valioso no puede soportar el impacto que está suponiendo convertirlo en el gran reclamo del turismo de masas y se hace imprescindible revertir ya mismo la situación.
Abel Cardona Castell, concejal de Reiniciem en el ayuntamiento de Benissa
![[Img #27295]](http://benissadigital.es/upload/images/07_2020/9527_calas-benissa.jpg)
Parece un recuerdo lejano bajar en pleno verano a la Llobella o Punta Estrella y apenas encontrarte por allí con alguna persona más, generalmente del pueblo. Ver como la cala Pinets era visitada por poco más que por las personas que estaban al camping Fanàdix, o que l’Advocat y el Baladrar eran pequeñas playas tranquilas y con un nivel de explotación sostenible. Incluso la playa de La Fustera, a pesar de ser la más urbana de todas y la única en contar con servicios, se podía considerar un espacio muy plácido. Efectivamente, parece un recuerdo remoto, pero la realidad es que en solo unos pocos años hemos pasado de tener una zona litoral con una moderada afluencia de gente a sufrir una masificación que no aporta prácticamente nada positivo para los intereses generales de nuestro pueblo.
El tema da para un debate muy interesante. Cómo todo, habrá quién pensará que es positivo que tantísima gente visite el litoral durante los meses de verano, que esto, quizás, suponga un incentivo para la economía local o que permite conocer nuestro pueblo. Hay quién encuentra que la tipología de las personas usuarias que masifican estos espacios supone un gasto para las arcas municipales, dado que no consumen ni pernoctan en el pueblo. Evidentemente toda opinión es respetable, y sobre todo es importante que esté muy fundamentada mediante datos objetivos.
Benissa invierte anualmente una cantidad de recursos económicos, humanos y materiales muy importante para el mantenimiento, promoción y seguridad de nuestras playas que, además, se ve muy incrementada con los efectos de los cada vez más frecuentes temporales, efectos imparables del cambio climático. Por poner solo unos ejemplos, los servicios de limpieza, acondicionamiento y mantenimiento suponen un coste anual de unos 150.000 €, reforzar la seguridad durante los meses de verano tiene un coste de 30.000 €, 43.600 € es el precio del servicio de socorrismo y 10.800 € el del balizamiento de la zona de baño. En cuanto a la promoción turística, el departamento cuenta con una partida económica de 20.000 €, de los cuales gran parte se destinan a promocionar el litoral benissero. Todo ello supone una cantidad de dinero importante para una economía municipal que no pasa precisamente por su mejor momento.
En mi opinión, este debería ser el punto de partida de ese debate. Cuál es el retorno que recibe Benissa al esfuerzo por el mantenimiento de su litoral? Es acertada la estrategia de promoción turística del municipio? Es este un modelo sostenible? Tenemos claro que en los espacios públicos cualquier persona puede circular de forma libre, en paz y armonía, eso sí, somos conscientes también de las singularidades de nuestra costa, del uso que se le realiza y que la inmensa mayoría de servicios se concentran al casco urbano de Benissa.
Esta problemática no es nueva y en otros muchos territorios, desde hace tiempo, han buscado soluciones para convertir en sostenible un problema de masificaciones durante un periodo concreto del año. Es el caso de la región de las Cinque Terre formada por cinco pueblos del litoral italiano de Liguria. La llegada cada vez más frecuente de visitantes ocasionó que las autoridades locales de cada uno de los municipios pusieron en marcha un proyecto en común fundamentado en un turismo sostenible y limitado que ha resultado ser todo un éxito.
También encontramos ejemplos aquí en la terreta. En Montanejos, en el Alt Millars, el pleno municipal ha decidido que este año se pagará una entrada de 3 euros (5 en temporada alta) para acceder al paraje natural de la Fuente de los Baños. La medida se contempla como una tasa ecológica que permita controlar el aforo, regule el mantenimiento para que su uso sea más sostenible y fomente la corresponsabilidad entre las personas que visitan el lugar. Además, el vecindario y las personas que pernoctan en alguno de los hoteles o casas rurales del pueblo o quienes realizan compras en el comercio local, pueden acceder gratuitamente.
Existen casos de trabajo en común en el ámbito comarcal como es el caso del Matarranya, comarca aragonesa con multitud de playas fluviales que cuentan con control de acceso y estacionamiento limitado previo pago. En el ámbito autonómico, Baleares y Cataluña, los principales destinos turísticos del estado, tienen implementada la ecotasa desde 2016 y 2012 respectivamente, una medida clave para aliviar los costes en materia de seguridad, limpieza y residuos que implica el turismo.
Nuestro territorio lleva muchos años expuesto al impacto que supone el turismo. Excesiva dependencia de la actividad turística, inflación, especulación y presión urbanística, precariedad laboral, desculturalització del territorio o la degradación del entorno natural más sensible son algunos de los factores negativos que supone la actividad turística y a los que ahora tenemos que sumar también la masificación en los espacios naturales más valiosos y vulnerables de la costa.
En el caso particular de Benissa, parece que se ha descuidado el concepto “turismo de calidad” que nos caracterizaba y que enfocaba la promoción de nuestro pueblo en el aspecto cultural y de servicios del casco urbano y se ha apostado por una promoción del término municipal equivalente a un territorio natural sin limitaciones. Ni siquiera la pandemia causada por la COVID-19 ha hecho reconsiderar la estrategia. El ayuntamiento continúa haciendo promoción de nuestras calas, a menudo con costosas campañas en medios privados, mientras que paralelamente se ve obligado a cerrarlas por superarse el aforo máximo permitido como hemos visto sin ir más lejos este pasado fin de semana.
Pero el problema no se concentra solo en nuestras calas y playas. La situación de los últimos años en la zona litoral también tiene un reflejo en la sierra de Bèrnia, otro valiosísimo baluarte natural altamente masificado durante la mayor parte del año. Con esta situación se hace imprescindible reconsiderar el modelo económico actual y explorar alternativas fundamentadas en la sostenibilidad. Nuestro entorno natural más valioso no puede soportar el impacto que está suponiendo convertirlo en el gran reclamo del turismo de masas y se hace imprescindible revertir ya mismo la situación.
Abel Cardona Castell, concejal de Reiniciem en el ayuntamiento de Benissa























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