No siempre la consecución de dos letras unidas es tan sencilla de pronunciar
El NO es solo una N y una O
No siempre la consecución de dos letras unidas es tan sencilla de
pronunciar. Este es el caso de la palabra “no”. A muchas personas les
resulta verdaderamente difícil el responder esta negación cuando le
presentan una propuesta, consejo o ayuda.
¿Pero por qué cuesta tanto decir que no?
No
saber decir que no supone entrar en un círculo vicioso del que resulta
difícil escapar ya que cada vez nos comprometemos a hacer más cosas. Y
cuando el tiempo siempre es el mismo y la cantidad de cosas aumenta hay
alguna parte de tu vida que dejas de prestarle la atención que le
merece.
Pero verdaderamente hay algunas razones por las que
cuesta decir que no, una de ellas la búsqueda de aprobación, es decir
aquella necesidad que tenemos los seres humanos de encontrar en los
otros un signo de asentimiento que nos haga sentir bien y valorados por
los demás. Es por ello que cuando nos piden algo, aceptamos simplemente
para que la otra persona no tome un personamiento negativo hacia
nosotros.
También el decir no es difícil cuando implica ir en
contra de las expectativas o deseos de otro, es decir, cuando nos piden
algo o esperan algo de nosotros o cuando otra persona manifiesta su
deseo y depende de nosotros satisfacerlo.
Sea cual sea el
motivo por el cual no decimos no, hay que tener en cuenta que no siempre
se puede hacer todo aquello que tu entorno reclame, ya que debemos
valorar más nuestras prioridades, ilusiones y deseos porque son los
bastones a los cuales nos apoyamos en los momentos en los que el camino
de la vida es arduo.
Quien vive sin decir que no, no vive su vida sino la de los demás.
Carolina Vallés Martí
Psicóloga. Máster en trastornos
de la conducta alimentaria y trastornos de personalidad
No siempre la consecución de dos letras unidas es tan sencilla de
pronunciar. Este es el caso de la palabra “no”. A muchas personas les
resulta verdaderamente difícil el responder esta negación cuando le
presentan una propuesta, consejo o ayuda.
¿Pero por qué cuesta tanto decir que no?
No
saber decir que no supone entrar en un círculo vicioso del que resulta
difícil escapar ya que cada vez nos comprometemos a hacer más cosas. Y
cuando el tiempo siempre es el mismo y la cantidad de cosas aumenta hay
alguna parte de tu vida que dejas de prestarle la atención que le
merece.
Pero verdaderamente hay algunas razones por las que
cuesta decir que no, una de ellas la búsqueda de aprobación, es decir
aquella necesidad que tenemos los seres humanos de encontrar en los
otros un signo de asentimiento que nos haga sentir bien y valorados por
los demás. Es por ello que cuando nos piden algo, aceptamos simplemente
para que la otra persona no tome un personamiento negativo hacia
nosotros.
También el decir no es difícil cuando implica ir en
contra de las expectativas o deseos de otro, es decir, cuando nos piden
algo o esperan algo de nosotros o cuando otra persona manifiesta su
deseo y depende de nosotros satisfacerlo.
Sea cual sea el
motivo por el cual no decimos no, hay que tener en cuenta que no siempre
se puede hacer todo aquello que tu entorno reclame, ya que debemos
valorar más nuestras prioridades, ilusiones y deseos porque son los
bastones a los cuales nos apoyamos en los momentos en los que el camino
de la vida es arduo.
Quien vive sin decir que no, no vive su vida sino la de los demás.
Carolina Vallés Martí
Psicóloga. Máster en trastornos
de la conducta alimentaria y trastornos de personalidad



























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