Depender de uno mismo, y no desfallecer
En realidad esa es la máxima aspiración de muchas personas que desgraciadamente viven para trabajar, en lugar de trabajar para vivir.
Cada uno ha de marcarse su propia meta, y luchar por su libertad, pues nada te viene dado, y todo lo tienes que lograr con tu esfuerzo y el trabajo que realices con tus propias manos.
Un buen consejo es quizás el no ser conformista, pues de este modo no logramos avanzar en nuestros proyectos.
Uno tiene que ser inconformista y mejorar cada día para lograr subir ese peldaño más en la búsqueda de nuestra independencia.
Muchas veces pensamos que si un proyecto no sale adelante, es el final del camino, y nada más falso que eso, puesto que aprender de nuestros errores a lo largo de nuestra existencia, es la mejor enseñanza que la vida nos puede ofrecer.
Tenemos un camino duro por delante, y vemos la montaña de problemas tan alta, que nos parece imposible superarla, pero a medida que subes a la cima, y sorteas los obstáculos, estos se van quedando atrás y la satisfacción es lo que finalmente permanece.
Si acaso no debemos pensar que una vez que estamos en las alturas, ya no hay nada más que hacer, puesto que a nuestros pies se abren nuevas y más grandes metas, para volvernos a poner en marcha.
Estoy decidido a subir a mi montaña, estoy decidido a luchar por mi libertad, y estoy decidido a no desfallecer y poder trabajar para vivir dignamente.
En realidad esa es la máxima aspiración de muchas personas que desgraciadamente viven para trabajar, en lugar de trabajar para vivir.
Cada uno ha de marcarse su propia meta, y luchar por su libertad, pues nada te viene dado, y todo lo tienes que lograr con tu esfuerzo y el trabajo que realices con tus propias manos.
Un buen consejo es quizás el no ser conformista, pues de este modo no logramos avanzar en nuestros proyectos.
Uno tiene que ser inconformista y mejorar cada día para lograr subir ese peldaño más en la búsqueda de nuestra independencia.
Muchas veces pensamos que si un proyecto no sale adelante, es el final del camino, y nada más falso que eso, puesto que aprender de nuestros errores a lo largo de nuestra existencia, es la mejor enseñanza que la vida nos puede ofrecer.
Tenemos un camino duro por delante, y vemos la montaña de problemas tan alta, que nos parece imposible superarla, pero a medida que subes a la cima, y sorteas los obstáculos, estos se van quedando atrás y la satisfacción es lo que finalmente permanece.
Si acaso no debemos pensar que una vez que estamos en las alturas, ya no hay nada más que hacer, puesto que a nuestros pies se abren nuevas y más grandes metas, para volvernos a poner en marcha.
Estoy decidido a subir a mi montaña, estoy decidido a luchar por mi libertad, y estoy decidido a no desfallecer y poder trabajar para vivir dignamente.





















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