De políticos que inauguran Mercadonas
Ana Botella y Esperanza Aguirre, acudían a diferentes horas del día -como quién acude al colegio electoral- a hacerse la foto con Juan Roig, empresario valenciano de moda, en su flamante supermercado de la “Milla de oro” madrileña.
La total falta de criterio de los políticos de la comunidad
autónoma de Madrid, llegaba ayer a su máximo exponente.
Ana Botella y Esperanza Aguirre, acudían a diferentes horas
del día -como quién
acude al colegio electoral- a hacerse la foto con Juan
Roig, empresario valenciano de moda, en su flamante supermercado de la “Milla
de oro” madrileña.
Botella y Aguirre parece que aplaudan con este gesto (cosa
que sinceramente no me extraña) las desafortunadas y lamentablemente
desapercibidas declaraciones que hizo Roig hace escasas semanas
"Cada vez hay más bazares chinos porque tienen la cultura
del esfuerzo que nosotros no tenemos".
Vestido de gurú del éxito y de la sabiduría, y despreciando,
con los bolsillos llenos, de esta manera, el esfuerzo y ganas de trabajar no ya
de sus miles de trabajadores, sino de toda una sociedad que lleva demasiados
años luchando por unos derechos laborales y sociales que precisamente ahora, gente
de traje y corbata como el señor Roig nos hacen ver como privilegios.
No es solo por el mero simbolismo que supone ver a un
gobernante democrático haciendo publicidad gratuita de un establecimiento como lo
es un simple Mercadona, esto va mucho más allá, resulta cuanto menos
complicado, y a riesgo de parecer demagógico, pensar que en la Comunidad de Madrid no
hay otros asuntos que requieran más la presencia de tales autoridades que este.
Su presencia en esta tienda, supone también, una muestra gráfica
de la cercanía de los políticos allí donde esté el dinero.
Querido lector, no seré yo quien le descubra que Aguirre y
Botella, no acudieron a la inauguración del Mercadona de Carabanchel Alto o de
Lavapiés. Ni tampoco creo que los paladares de estas mujeres gocen del “placer popular”
de saborear habitualmente productos Hacendado.
Acuden, sencilla y llanamente, porque es en esa zona “La
milla de oro de Madrid” es donde se agolpa el lujo, el poder, la ostentación y
el despilfarro, en su máxima intensidad, todos esos valores tan amados por
señoras que visten bolsos que duplican el S.M.I. (Salario mínimo interprofesional). Así nos luce el pelo, o la caspa.
La total falta de criterio de los políticos de la comunidad autónoma de Madrid, llegaba ayer a su máximo exponente.
Ana Botella y Esperanza Aguirre, acudían a diferentes horas
del día -como quién
acude al colegio electoral- a hacerse la foto con Juan
Roig, empresario valenciano de moda, en su flamante supermercado de la “Milla
de oro” madrileña.
Botella y Aguirre parece que aplaudan con este gesto (cosa
que sinceramente no me extraña) las desafortunadas y lamentablemente
desapercibidas declaraciones que hizo Roig hace escasas semanas
"Cada vez hay más bazares chinos porque tienen la cultura del esfuerzo que nosotros no tenemos".
Vestido de gurú del éxito y de la sabiduría, y despreciando, con los bolsillos llenos, de esta manera, el esfuerzo y ganas de trabajar no ya de sus miles de trabajadores, sino de toda una sociedad que lleva demasiados años luchando por unos derechos laborales y sociales que precisamente ahora, gente de traje y corbata como el señor Roig nos hacen ver como privilegios.
No es solo por el mero simbolismo que supone ver a un gobernante democrático haciendo publicidad gratuita de un establecimiento como lo es un simple Mercadona, esto va mucho más allá, resulta cuanto menos complicado, y a riesgo de parecer demagógico, pensar que en la Comunidad de Madrid no hay otros asuntos que requieran más la presencia de tales autoridades que este.
Su presencia en esta tienda, supone también, una muestra gráfica de la cercanía de los políticos allí donde esté el dinero.
Querido lector, no seré yo quien le descubra que Aguirre y Botella, no acudieron a la inauguración del Mercadona de Carabanchel Alto o de Lavapiés. Ni tampoco creo que los paladares de estas mujeres gocen del “placer popular” de saborear habitualmente productos Hacendado.
Acuden, sencilla y llanamente, porque es en esa zona “La milla de oro de Madrid” es donde se agolpa el lujo, el poder, la ostentación y el despilfarro, en su máxima intensidad, todos esos valores tan amados por señoras que visten bolsos que duplican el S.M.I. (Salario mínimo interprofesional). Así nos luce el pelo, o la caspa.
























Normas de participación
Esta es la opinión de los lectores, no la de este medio.
Nos reservamos el derecho a eliminar los comentarios inapropiados.
La participación implica que ha leído y acepta las Normas de Participación y Política de Privacidad
Normas de Participación
Política de privacidad
Por seguridad guardamos tu IP
216.73.216.189