"Le chemin se fait en marchant"
"Tú haces tu camino"
¿Cómo podríamos
definir aquello que nos permite alcanzar nuestros objetivos más costosos y
lejanos en una única palabra?
A quien, así como
quien espera la gran fórmula mágica y no ve, por imposibilidad y no por
falta de voluntad, más que lo común y conocido, yo le hablaría de "Hábito".![[Img #8813]](upload/img/periodico/img_8813.jpg)
Es un antes y un después en nuestro proceder,
fundamental para la obtención de nuestros objetivos, dejar de confundir el
término "hábito" y el vocablo "rutina". Yo
noté, habiendo experimentado ambos, la profunda diferencia que les separa y les
lleva a ser guías de caminos radicalmente opuestos; norte y sur, día y noche,
rosa y rojo: elementos de imposible combinación, a pesar del esfuerzo de muchos
por demostrar lo contrario.
Hablo de ese
momento que se nos presenta a todos en la vida -y no una, si no en varias ocasiones- cuando el maravilloso y
rectilíneo camino que parecía conducirte, cual atajo, hacia la vida de tus
sueños, decide complacerte y permitirte divisar aquello que escondía tras la
neblina: Aparece entonces ante nosotros la perfecta división en dos partes (A
veces tres, a veces cuatro) del, hasta el momento, seguro y firme camino.
Esto no nos gusta,
no hay por donde mirarlo. Tomes la perspectiva que tomes, no hay modo de
unificación existente. Pero ya hablé del tiempo y su
debilidad por la rigidez, así que las exigentes varillas del reloj están
ahí para recordarte que debes tomar una decisión, y que no tardes. Muchos
deciden retroceder, giran sobre sus
pies y respiran tranquilos: su camino vuelve a ser rectilíneo y adorable;
comento esto en primera ocasión porque es el único camino que jamás debemos
escoger. Ahí detrás esperan la nostalgia incontrolable, la frustración
indeseable y, la peor parte, el camino que dejaste de recorrer.
Diferencia vital
separa pues la rutina y el hábito.
Mientras la primera
consiste en permanecer caminando un círculo que no llevará a ningún lugar más
que, de nuevo, a su comienzo; la segunda representa la valentía de seguir la mejor de las ramificaciones formadas en tu camino, tener el
coraje de seguirla hasta que ésta -a su vez- se subdivida y algo a tener
fuertemente presente: Jamás permitir a nuestro amigo frecuente, el
querido miedo, que nos haga creer en lo incierto.
¿Cómo podríamos
definir aquello que nos permite alcanzar nuestros objetivos más costosos y
lejanos en una única palabra?
A quien, así como
quien espera la gran fórmula mágica y no ve, por imposibilidad y no por
falta de voluntad, más que lo común y conocido, yo le hablaría de "Hábito".![[Img #8813]](upload/img/periodico/img_8813.jpg)
Es un antes y un después en nuestro proceder, fundamental para la obtención de nuestros objetivos, dejar de confundir el término "hábito" y el vocablo "rutina". Yo noté, habiendo experimentado ambos, la profunda diferencia que les separa y les lleva a ser guías de caminos radicalmente opuestos; norte y sur, día y noche, rosa y rojo: elementos de imposible combinación, a pesar del esfuerzo de muchos por demostrar lo contrario.
Hablo de ese momento que se nos presenta a todos en la vida -y no una, si no en varias ocasiones- cuando el maravilloso y rectilíneo camino que parecía conducirte, cual atajo, hacia la vida de tus sueños, decide complacerte y permitirte divisar aquello que escondía tras la neblina: Aparece entonces ante nosotros la perfecta división en dos partes (A veces tres, a veces cuatro) del, hasta el momento, seguro y firme camino.
Esto no nos gusta, no hay por donde mirarlo. Tomes la perspectiva que tomes, no hay modo de unificación existente. Pero ya hablé del tiempo y su debilidad por la rigidez, así que las exigentes varillas del reloj están ahí para recordarte que debes tomar una decisión, y que no tardes. Muchos deciden retroceder, giran sobre sus pies y respiran tranquilos: su camino vuelve a ser rectilíneo y adorable; comento esto en primera ocasión porque es el único camino que jamás debemos escoger. Ahí detrás esperan la nostalgia incontrolable, la frustración indeseable y, la peor parte, el camino que dejaste de recorrer.
Diferencia vital separa pues la rutina y el hábito.
Mientras la primera consiste en permanecer caminando un círculo que no llevará a ningún lugar más que, de nuevo, a su comienzo; la segunda representa la valentía de seguir la mejor de las ramificaciones formadas en tu camino, tener el coraje de seguirla hasta que ésta -a su vez- se subdivida y algo a tener fuertemente presente: Jamás permitir a nuestro amigo frecuente, el querido miedo, que nos haga creer en lo incierto.
























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